La profesión contable es, ante todo, una profesión formada por personas: individuos y equipos que trabajan de forma colaborativa y colectiva. Los acontecimientos como la pandemia de la COVID-19 nos ayudan a reflexionar sobre lo que realmente importa: el elemento humano de la profesión y el trabajo que realiza. Cada año, millones de profesionales de la contabilidad en todo el mundo crean miles de millones de dólares de valor para un amplio espectro de partes interesadas mientras actúan en el interés público. Lo hacen actuando con ética e integridad mientras aplican su juicio profesional, habilidades técnicas, alto nivel de educación y capacitación para respaldar la resiliencia y el éxito empresarial.[i] Comprender la conexión entre las personas, la educación, el juicio profesional, la ética, los valores y el interés público es fundamental para la relevancia continua de la profesión.
La transformación digital y la tecnología continuarán cambiando el trabajo diario de los profesionales de la contabilidad, independientemente de su función o ubicación.[ii] Sin embargo, la reasignación de tareas de procesos manuales a soluciones asistidas tecnológicamente solo aumentará el valor y la importancia de la confianza y el juicio profesional, las piedras angulares de la profesión contable.[iii] Solo las personas pueden generar confianza y aplicar el juicio profesional. La profesión debe aprovechar esta transición como una oportunidad, enfocándose en los principios básicos de ética e integridad, mientras desarrolla las habilidades digitales, así como las habilidades humanas y de otro tipo, necesarias para garantizar la relevancia continua de la profesión.
A medida que el entorno tecnológico cambia rápidamente, también lo hace el entorno social. El propósito de la evolución de las prioridades y expectativas de la sociedad se recoge en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Tanto las empresas como los gobiernos tienen un papel que desempeñar y deben estar a la altura de las circunstancias.[iv] La profesión contable se entrecruza con los ODS de varias formas, y todos los que trabajan dentro del ecosistema de la profesión contable deben alinearse con estos objetivos.[v]
Las firmas de auditoría, las organizaciones de profesionales de la contabilidad (PAO), los consejos emisores de normas, las empresas, los reguladores y los propios profesionales de la contabilidad deben aceptar la noción de que la relevancia continua de la profesión contable depende fundamentalmente de las personas. Se trata de continuar maximizando el valor que los profesionales de la contabilidad aportan a una amplia gama de partes interesadas, en el interés público, y de crear un entorno en el que las personas con talento se sientan atraídas por carreras en una profesión dinámica que contribuya a empresas y sociedades sostenibles.[vi] Todos los participantes en el ecosistema de la contabilidad, sobre todo las PAO y sus miembros, deben actuar de forma proactiva en lugar de reactiva ante un futuro dinámico.[vii]